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mömo nace de una idea muy simple: devolver todo el amor que yo recibí en el peor momento de nuestra vida.
Me llamo María y soy la fundadora y diseñadora de mömo.
Mi primer hijo mayor nació con una enfermedad ultrarrara y nos dijeron que no caminaría ni hablaría. El porteo fue una de las primeras herramientas que nos ayudó a cuidar su desarrollo postural y a acompañarlo desde el cuerpo y el vínculo. Ahí empezó todo. Hoy es un niño completamente sano. Y en este camino aprendimos muchísimo.
Cuando nació nuestro segundo hijo, el porteo volvió a ser clave. Sufrió un reflujo muy severo y cólicos intensos durante su primer año. Llevarlo cerca, en una posición adecuada, volvió a ser la respuesta.
Por eso mömo nace de necesidades reales. De cuerpos que necesitaban sostén, cuidado y respeto. No de una búsqueda estética, sino de la urgencia de hacer las cosas bien.
Y por eso nuestros portabebés son bellos, sí, pero sobre todo profundamente funcionales.
La ergonomía fue una obsesión desde el inicio. Proteger la salud postural y de cadera de mis hijos se volvió esencial. Quería crear un portabebé que respetara de verdad el cuerpo del bebé en cada etapa. Por eso diseñamos un sistema evolutivo que acompaña el crecimiento, garantizando la correcta posición fisiológica y un soporte real desde el nacimiento.